Durante las charlas de sensibilización en seguridad de la información que brindamos a nuestros clientes, es usual que hagamos una analogía entre la seguridad de la información y la seguridad vial, en especial en lo que refiere al proceso de mejora continua que nuestra sociedad lleva adelante desde hace años al respecto.

En ese contexto hemos mirado con especial interés la evolución que las diferentes regulaciones, campañas de sensibilización y otras acciones llevadas adelante por las partes interesadas, han tenido a lo largo de los años, y el valor que estas acciones han aportado a la hora de mejorar la seguridad de todos.

Entre las últimas acciones que hemos observado recientemente se encuentra la obligación de que los automóviles comercializados en nuestro país cumplan con ciertas medidas básicas de seguridad, como ser contar con frenos ABS y Air Bags.

Esta medida podríamos equipararla, en el mundo de la seguridad de la información, a las medidas que  se han  adoptado por Decreto recientemente para que las comunicaciones de correo electrónico entre los organismos de la administración central se realicen de forma segura, que los datos sentibles estén almacenados en nuestro país, y que los centros de cómputos cumplan con medidas básicas de seguridad física y ambiental.

Siguiendo el desenlace, podemos observar que luego de emitida la regulación de seguridad para los automóviles han surgido distintos escenarios, desde automóviles que rápidamente se comenzaron a comercializar con medidas de seguridad en cumplimiento con la nueva normativa por exactamente el mismo precio que se comercializaba en su versión anterior insegura semanas atrás, hasta el pedido de plazos excepcionales para seguir comercializando el stock de vehículos que no cumplen con las nuevas normas de seguridad.

De lo anterior nos surgen diversos interrogantes para analizar:

  • ¿Esto implica que hay muchas cosas que podríamos estar haciendo sensiblemente mejor en materia de seguridad de la información, seguridad vial y seguridad laboral, entre otras, sin que esto implique grandes costos?
  • ¿O acaso el empresario que está comenzando a comercializar la versión “segura” de su automóvil está asumiendo un costo importante, para continuar siendo competitivo?
  • ¿Implica un costo importante para los organismos o empresas el establecer enlaces seguros de comunicación con las distintas partes interesadas (clientes, proveedores, organismos, etc.) o esto es algo que se podría estar haciendo desde hace mucho tiempo sin grandes inversiones?

A la hora de desarrollar el concepto de Responsabilidad Social debemos realmente considerar la responsabilidad que nos cabe a cada uno de los actores de nuestra sociedad por la seguridad de todos, desde la calidad y seguridad de los productos y servicios que se comercializan, la preservación de la privacidad, y priorizando siempre la seguridad de las personas en todos los ámbitos.

Para  lograr esta evolución, el establecer regulaciones con niveles mínimos de cumplimiento es una herramienta importante a considerar.

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